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miércoles, 21 de julio de 2010

No sin mi Facebook


Hace unas semanas miré las ofertas de último minuto en varias páginas de viajes de Internet. Qué alegría… puedo irme en julio a Punta Cana por tan solo 450 euros en régimen de Todo Incluido. ¡Y a Ibiza, la isla donde nunca se duerme, con maravillosas playas, por 300 euros! ¡Ay, qué emocionada me siento! ¡Por fin mis añoradas vacaciones!
Estaba pensando en arenas blancas, cuerpos al sol, aguas color turquesa… y ya me veía disfrutando de una deliciosa caipirinha cuando caí en la cuenta. Pero, ¿cómo puedo irme una semana sin mi ordenador portátil? ¿Cómo voy a estar una semana desconectada de mi facebook?
Una especie de angustia me apoderó, un temblor que recorrió mi cuerpo…
No, no… de eso nada. Si en una semana no entro en mi muro mis doscientos amigos virtuales creerán que me ha ocurrido algo… no puedo consentirlo- medité-. Inmenso desastre para mi entorno social, acostumbrados ellos a que actualice cada media hora mi estado: “Que si me he ido al gimnasio”, “Tomando un mojito a la orilla ¡del mar”, “Me voy a compras”, “la peluquera me ha transformado”… ¿Y mi granja? ¿Quién cuidará mis ovejitas? Tendré que recoger toda la cosecha y no plantar hasta mi vuelta. ¿Y mi pecera? ¿Cómo alimentaré a mis 200 peces y a mi versión del pulpo Paul ahora que había conseguido ampliarla?
Claro, no puedo poner en mi perfil que me voy de vacaciones. El otro día viendo un informativo la policía alertaba de la cantidad de personas que esperan cualquier descuido en las redes sociales para saber si te has ido y aprovecharse de los hogares vacíos. Haré caso omiso. Esa no es la solución.
Estaba desesperada. Entonces pensé… ¡Ya tengo la solución! Y llamé inmediatamente a mi compañía de teléfono móvil para contratar la tarifa plana de paquete de datos… y de paso, pedí que me mandaran un móvil nuevo, táctil, con wifi y cámara de 8 megas… por si la necesito… nunca se sabe con quién puede una encontrarse y los aeropuertos son un ir y venir de famosos en estas fechas.
Orgullosa de mi capacidad de reacción reservé mi maravillosa estancia en playas caribeñas. Con mi móvil nuevo, mi biquini blanco, muchas ganas de pasarlo bien y la tranquilidad de saber que permanecería conectada con el mundo me marché de vacaciones.

Posdata: Acabo de regresar. He disfrutado muchísimo de aquel paraíso. Ha sido maravilloso. He tomado el sol y he descansado. Por supuesto, no he actualizado mi muro… ni se qué habrá pasado en facebook ni en twitter… mis amigos han pensado que algo grave me ocurría. Tengo 400 notificaciones, 15invitaciones a eventos y 90 gifts de Farmville. Simplemente, me olvidé de mi móvil nuevo y puedo decir orgullosa que vencí mi adicción a las redes sociales. Al menos, hasta el año que viene.

viernes, 16 de julio de 2010

Las plataformas no son solo para el verano

En cuanto los primeros rayos de sol hacen su aparición y comienza a subir la temperatura pensamos en guardar la ropa de invierno, chaquetas, vaqueros y zapatos cerrados. Ha llegado el verano y sentimos la necesidad de vestir cómodos, ligeros y sobre todo, muy ¨trendy”… cuyo significado simplemente se refiere “a la moda”.
Buscamos complementos, vestidos, camisetas, shorts… en consonancia con el estilo que marcan las miles de páginas de moda de revistas especializadas. Pero no siempre nos centramos en lo más importante: tener un buen fondo de armario que sirva año tras año y que nos permita crear múltiples estilos sin dejar de estar al día.
En este sentido, a veces desdeñamos una parte vital en cualquier estilismo. Los zapatos. Indispensables a la hora de dar el toque final a las prendas escogidas. ¿Qué más da que sean de esta temporada o de años anteriores si lo podemos transformar en actual con el calzado adecuado? Unas sandalias no harán sentir cómodos y se acoplan perfectamente a cualquier hora del día. Son ideales para ir de compras o salir a pasear.
En los últimos tiempos han vuelto pisando fuerte las plataformas y se han convertido en la prenda fetiche para cualquier mujer que se jacte de estar a la última. Hasta ahora, los peep toes marcaban la tendencia y como no, lo van a seguir haciendo no solo durante este verano si no también de cara al próximo otoño e invierno. Son elegantes y sofisticados. Y destacan porque estilizan muchísimo la figura de la mujer hasta llegar a cautivar. Este revival de los años 50 puede ser utilizado tanto de forma casual como para looks muy formales. Sus combinaciones no tienen límites y resultan altamente sexys con vaqueros muy ajustados. Las más arriesgadas se han dejado seducir por los denominados “Letizios”, es decir, una versión de estos peep toes con la plataforma delantera visible. Del uso incondicional de la princesa de Asturias procede su denominación más populista.
Sin embargo, los más hot son los zapatos con elevadas suelas (más de 6 centímetros, claro está) y tacones de vértigo, ahora ya, combinables con medias o calcetines, sea la época del año que sea. Lo cual permite en definitiva usar este tipo de calzado en pleno invierno. De todos modos, hay que apuntar que las medias claras no pasan por su mejor momento en cuanto a tendencias porque aportan mucho clasicismo a todo lo que intentes combinar. Sin embargo, las medias tupidas por ejemplo a juego con un vestido Baby Doll causan furor si decides llevarlas con unas sandalias, mejor anchas o cruzadas si es de día y con un buen tacón si es de noche.
De todos modos, siempre hay que conocer los límites que cada uno se impone en cuanto a tendencias. Y saber que lo mejor es aquello que a uno de gusta y con lo que se siente cómodo. Aunque si no se arriesga… no se evoluciona… y el resultado puede ser fascinante.